Comunidad La Salle Tabatinga: aprendizajes y experiencias significativas
La Comunidad La Salle Tabatinga “es una presencia muy necesaria, no sólo por el trabajo que se tiene con la comunidad, con la Iglesia local, sino también como signo de inserción y un ejemplo de todo el Movimiento Levadura”. Con estas palabras el Hno. Rafael Cerón, Consejero General del Instituto, ha valorado la misión lasallista en la Amazonía, en la triple frontera entre Brasil, Colombia y Perú.
Durante su más reciente visita a la comunidad de Hermanos y voluntarios en Tabatinga, en compañía del Hno. Vinicio González, Secretario General de la Región Latinoamericana Lasallista (RELAL), el Hno. Rafael ha tenido la posibilidad de dialogar y compartir con quienes finalizan e inician su servicio en esta particular misión lasallista, considerada como “un puesto de avanzada” en la Región, por su servicio a los más necesitados.
“El mayor aprendizaje que llevo de la experiencia aquí, en Tabatinga, es haber descubierto la vida de los indígenas amazónicos, de la gente que vive aquí, integrada desde tiempos muy remotos a la naturaleza, al espíritu de la selva”, comenta el Hno. Marco Salazar, al hacer un balance de su labor durante los últimos años, subrayando que, desde el punto de vista eclesial ha sido “un aprendizaje enorme de sinodalidad, de trabajar con misioneros, con los sacerdotes, con los seglares, con religiosos, con religiosas… una experiencia muy rica”.
Pastoral vocacional
Sobre este aspecto, el obispo de la diócesis brasileña de Alto Solimões, Mons. Adolfo Zon Pereira, valora, de modo especial, que “con la presencia de los Lasallistas, se ha iniciado un proceso de acompañamiento de los jóvenes en la pastoral vocacional, que nos está ayudando a promover un poco más las vocaciones locales”.
Una de las contribuciones del Hno. Daniel Niño, durante los últimos tres años, ha sido justamente en los procesos formativos, pastorales y de acompañamiento vocacional. Al hacer un balance del camino recorrido, manifiesta que “el mayor aprendizaje proviene del contacto con los pueblos indígenas: encontrarme con estas personas que traen todo un trasegar ancestral, toda una serie de experiencias de espiritualidad, ha hecho que yo redescubra a Dios desde diferentes facetas”.
También Jonhatan Stiven Olarte coincide al señalar que “de los aprendizajes que me llevo de mi experiencia como voluntario en la comunidad de La Salle Tabatinga es reconocer a Dios en el otro, en el cariño que nos brinda la gente, en el compartir con los pueblos originarios, y eso ha sido muy importante para mi desarrollo personal y mi búsqueda vocacional y profesional”. “Me quedo muy contento de la vivencia comunitaria, de sentirme ‘parte de’, y de conocer más a profundidad a los Hermanos de La Salle que me acogieron con las puertas abiertas”, agrega.
En el caso del Hno. Jesús Emmanuel Villegas, participar en la misión de la Iglesia en Tabatinga lo ha llevado a “estar atentos, conocer, ver y poder actuar con las personas que convivimos”, sobre todo frente al imperativo de “cuidar nuestra casa común y ser Hermanos de todos para todos”.
Salir de las propias estructuras
El Hno. Marco ha destacado, “desde lo Lasallista, una experiencia también de salir, de movernos de nuestras estructuras tan conocidas”, para “abrirnos a una forma distinta de responder a la misión, a las grandes necesidades que hay aquí”, una región que ha sido fuertemente impactada por la violencia, la trata de personas y el narcotráfico, entre otras realidades que siguen siendo un gran desafío.
Por su parte, el Hno. Mauricio Gómez Sánchez, quien este año se ha integrado a la comunidad, ha compartido sus expectativas en clave de esperanza: “mi esperanza en este caminar es conocer y valorar el rostro amazónico de la Iglesia. También continuar el trabajo que como La Salle venimos haciendo en el acercamiento a la vida de los pueblos originarios que nos han antecedido en este territorio”.
En esta misma perspectiva, para María Victoria Cisneros, voluntaria proveniente del Distrito Argentina-Paraguay, “venir a conocer, aprender con otros y otras, y llenarme del amor de Dios que tiene para mí en estos lugares”, es una de sus mayores motivaciones al iniciar su experiencia misionera en la comunidad La Salle Tabatinga.